Cita Previa Contacto 690 637 860 - 646 958 886 consulta@ivatri.es
C/ Pere Dezcallar i Net, 11 Piso 3º Puerta 7 Palma de Mallorca

CREENCIAS INADAPTATIVAS

26 Nov, 2016 | Cognitivo Conductual

La capacidad de reconocer los sentimientos y comportamientos propios en el momento en que aparecen, especialmente aquellos que nos dificultan la adaptación a la vida cotidiana, es posible, y por ello desarrollar las estrategias necesarias que nos permitan conocer las causas de nuestras propias emociones, sentimientos y conducta, es condición necesaria para el cambio.

Las creencias son nuestro marco de referencia, nuestra filosofía particular de la propia vida. De vez en cuando, estas creencias y pensamientos, pueden no ser adaptativas y condicionar muchos aspectos de nuestros comportamientos.

Reconocer las creencias inadaptativas

Para que las reconozcamos, las creencias inadaptativas son:

  • Los pensamientos que exageran las consecuencias negativas de una situación o acontecimiento.
  • Los pensamientos que van acompañados de palabras como horrible, terrible, insoportable etc.
  • Aquellos pensamientos que reflejan demandas y obligaciones no reales sobre uno mismo o los demás.
  • Los pensamientos de “ debe ser…” “tiene que…”
  • Las creencias o pensamientos sobre las necesidades que son requeridas para ser feliz o sobrevivir.
  • Los pensamientos sobregeneralizadores (ver un simple suceso como una derrota o frustración que nunca acabará) y absolutistas, que van acompañados de palabras como: todo, nada, nunca, siempre.

Sin embargo, las creencias adaptativas:

  • Son objetivas y apoyadas sobre datos reales.
  • Reflejan deseos, no son absolutistas y se expresan como “me gustaría…”, “preferiría…”.
  • No magnifican las consecuencias
  • No están planteadas en términos de necesidad

Podemos hacer algo para controlar los errores de pensamiento?

En realidad sí, todo consiste en detectar que estamos razonando con un error, y pararlo.

La primera regla es No generalicemos, afirmaciones del tipo “siempre me cuesta entender las cosas” o “nunca me escucha” se producen en situaciones específicas, al generalizar, asumimos que estas afirmaciones son siempre acertadas. Es más aconsejable decir “a veces” o “en ocasiones” que “siempre” o “nunca”, desterremos de nuestro vocabulario estas palabras, no sirven!.

Evitemos igualmente las calificaciones negativas “nuestro compañero es imbécil, muy poco considerado, se comportó de manera irrespetuosa conmigo”. Al encasillar a la gente de este modo, nos inducimos a creer que la situación no tiene remedio y que no hay nada que hacer al respecto.

Abstengámonos de leerle el pensamiento a los demás, a menudo no conocemos los motivos y las intenciones ajenas. Cuanta ansiedad innecesaria nos causa pensar “piensa que soy una inútil, me va a despedir”, “mi compañero ya no me respeta”, “ ya no le gusto igual”. Si tenemos preguntas sobre una situación, intentemos recabar más información preguntando directamente sobre ella en lugar de adivinar.

Prescindamos de asignar reglas al modo en el que deben actuar los demás, evitemos el factor “debería”, como por ejemplo “mi jefe debería haberme pedido disculpas por la forma en que se comportó”, ya que si establecemos reglas sobre la forma en la que tiene que actuar la gente , nos predisponemos a sufrir decepciones y frustración, dado que la gente no suele comportarse de la manera en la que esperamos. Nos convencemos de que se está perpetrando una injusticia y nuestros pensamientos distorsionados obstaculizan nuestra capacidad para entender al otro.

Reconozcamos que todas las personas son distintas, seamos flexibles ante la manera de hacer las cosas de los demás.

No exageremos el significado de los acontecimientos, transformar las consecuencias de un hecho negativo en una catástrofe supone multiplicar varias veces su intensidad, deformando aún más nuestros pensamientos.

Estrategias para reconocer cuando una creencia o pensamiento es adaptativo o inadaptativo

Las estrategias para reconocer cuando una creencia o pensamiento es adaptativo o inadaptativo, pueden comenzar por cuestionar esa creencia respecto a la realidad, a las consecuencias y a la necesidad:

  • Dónde está la evidencia de que esto es como yo me lo digo?
  • Por qué eso es verdad? Dónde está escrito que es así?
  • Soy realista de verdad? Puedo probar esto que me estoy diciendo? Puedo probar lo contrario? Eso es una buena prueba?
  • Suponiendo que las cosas son como yo digo, las consecuencias serían tan terribles?
  • Qué ocurriría realmente sí…? Por qué sería tan terrible?
  • Puedo encontrarme bien aún cuando esto sea así?
  • Puedo estar contento incluso si no tengo lo que quiero?
  • Si no lo tengo, qué ocurre? Qué valor fundamental tiene para mi vida?
  • Me es rentable pensar como pienso? Merece la pena arriesgarse?
  • Qué consecuencias tiene para mi pensar de esta manera?
  • Si pienso así, soluciono mis problemas?

Estrategias una vez que te has realizado estas preguntas:

  • No generalices, valora en función de todo el contexto y ten en cuenta la realidad.
  • No adivines el futuro ni los pensamientos o intenciones ajenas.
  • Ten en cuenta las distintas hipótesis a la hora de interpretar un suceso
  • Comprueba tus conclusiones
  • Inhibe la tendencia a responder de forma impulsiva o la tendencia a no hacer nada.
  • Reevalúa el significado del problema para tu bienestar.