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MECANISMOS DE DEFENSA PSÍQUICOS – parte II

25 Oct, 2017 | Cognitivo Conductual

En esta segunda parte del artículo de hace dos semanas (que puedes ver en nuestra web: www.ivatri.es). En esta entrada continuaré detallando brevemente más tipos y ejemplos de los mecanismos de defensa comúnmente usados por las personas, presenten o no algún problema psicológico. ¿Y quién no ha presentado en algún momento de su vida alteraciones psicológicas…? Todos nos hemos tenido que defender de otra persona, de nosotros mismos, de nuestras o de ajenas interpretaciones de la realidad, etc.

Pero sin más, entremos en los siguientes tipos de mecanismos:

4.) Negación de la realidad: un clásico y presente en las primeras etapas de muchos problemas psicológicos. Se trata de negar conscientemente a admitir la realidad de un hecho evidente, como: la presencia de una enfermedad terminal, negación de admitir la muerte de un ser querido (duelo), embarazo no deseado, homosexualidad de un hijo, etc.

5.) Figuración: una forma evitativa de enfrentarse a uno o varios problemas. Nuestra mente crea y expresa fantasías irracionales, ideas imposibles en las que creemos, aunque sea temporalmente. Además, las prestamos atención mientras mantienen ocupada nuestra psique, liberándola de otras ideas dolorosas para ella.

6.) Proyección: un clásico en las parejas, en relaciones de trabajo, de padres e hijos… Consiste en atribuir a otros nuestras propias carencias o sentimientos. Nos cabrean, encienden y frustran las faltas o errores en otras personas que, si nos paremos a pensar, podrían ser perceptibles en nosotros mismos.

7.) Desplazamiento: parecida e incluso confundible con la anterior…otro clásico. Se trata de dirigir hacia unas personas la ira que sentimos hacia otras, o hacia uno mismo.

8.) Agresión pasiva: una forma más retorcida que el anterior ejemplo. Se basa en negarnos conscientemente el derecho a sentir agresividad y odio hacia otra persona con la que nos unen vínculos de afectividad o sumisión. Por tanto, por falta de asertividad, de agallas o por cualquier otra razón, atacamos a esa persona de forma indirecta mediante falta de atención, impuntualidad constante/repetida, o con la simple indiferencia.

9.) Disociación: se ha de tener presente que la disociación se debe de considerar dentro de un continuo. En los casos leves, la disociación puede ser considerada como un mecanismo de adaptación o un mecanismo de defensa con el que se intenta dominar, minimizar o tolerar el estrés, incluyendo el aburrimiento y el conflicto.

En el extremo no patológico del continuo, la disociación describe hechos comunes como el soñar despierto mientras se conduce un vehículo. Avanzando a lo largo del continuo se encuentran estados alterados de la conciencia no patológicos.

La disociación más patológica, por otro lado, corresponde a los trastornos disociativos, incluyendo la fuga disociativa y el trastorno de despersonalización con o sin alteración de la identidad personal o la autoconsciencia.

* Este fenómeno merece artículo/entrada a parte.

10.) Racionalización o intelectualización: otro clasicazo en el que la persona elabora teorías muy enrevesadas, pero ensambladas con lógica, siendo incluso creíbles. Así, explicamos y justificamos un fracaso, un revés, un desengaño o cualquier problema que nos afecta seriamente.

Ejemplos: “no tengo amigos porque soy demasiado bueno para los demás (o demasiado exigente)”. Otro ejemplo sería el típico: “no he aprobado el examen porque las preguntas eran absurdas y, además, me aburrían hasta decir basta”.

11.) Regresión: consiste en volver mentalmente a fases del desarrollo más tempranas. Suele ocurrir en situaciones de estrés elevado en las que somos incapaces de enfrentarnos y sobrellevar la ansiedad y el estrés del adulto.

Se trata de otra forma de evitación de la realidad y de los problemas, ya que la persona elige regresar a una fase de su vida en el que la existencia no era tan compleja y dura.

12.) Compulsión a la repetición: por ejemplo, la observación de muchos niños que han sufrido las consecuencias de un padre alcohólico al que rechazan y que cuando llega la vida caen ellos mismos en la dicción que tanto sufrimiento en su niñez. De igual manera las personas de las que se ha abusado sexualmente o mal tratado y que más tarde pueden llegar a ser abusadoras o maltratadoras.

13.) Formación reactiva: consiste en reprimir impulsos indeseables socialmente o por nosotros mismos, pero tomando una postura y actuando de forma completamente opuesta. Así mantenemos la aceptabilidad social y el control sobre impulsos socialmente inaceptables que amenazan con alterar el equilibrio de nuestra mente.

14.) Aislamiento: se basa en bloquear un pensamiento o un comportamiento de tal forma que se rompan sus conexiones con otros pensamientos o con el resto de la existencia del sujeto. De esta manera todo aquello que nos hace daño queda relegado, aislado, e incluso anulado como fuente de estrés o dolor.

15.) Anulación retroactiva: parecido al anterior, pero esta vez la persona hace como que si ciertos pensamientos, palabras, gestos o actos pasados no hubieran ocurrido. Son anulados de la mente con el objetivo de utilizar un pensamiento o un comportamiento opuesto a lo pensado, dicho, escuchado o realizado, tanto por nosotros mismos como por otras personas.

Se intenta mentalmente lo que es imposible físicamente, anular un acontecimiento pasado, algo que ha sucedido y que es irreversible.

Todos estos mecanismos de defensa psicológica, al igual que ocurre con los biológicos, son positivos en principio para el organismo. Ayudan a nuestro equilibrio y a mantener el tipo frente a situaciones que de otro modo resultarían muy traumáticas. Pero como también ocurre con el sistema inmunológico en nuestro cuerpo, el sistema de defensa psíquica puede volverse contra la persona y presentan, por lo general, consecuencias dañinas para la persona al tratarse, en esencia, de mecanismos evitativos de los problemas reales que presenta la persona.

¡¡¡Hasta el próximo artículo!!!